A 47 años de la tragedia, la ciudad que desapareció junto a todos sus pobladores

La naturaleza nos ha demostrado innumerables veces que nada puede controlar su fuerza destructora, la tragedia llega casi siempre sin previo aviso, tal y como ocurrió en la ciudad de Yungay en el país de Perú, donde un terremoto y segundos después un aluvión, causaron la muerte de más de 80 mil personas.

Eran las 3:23 de la tarde, un 31 de mayo del año 1970, la tarde lucía tranquila en la ciudad de Yungay, sus pobladores, algunos caminando por las calles y otros realizando sus quehaceres en el hogar, no se imaginaban lo que la naturaleza tenía preparado para ellos.

Un terremoto de 7.9 grados que se originó en las Costas de Casma y Chimbote, y que duró alrededor de 45 segundos, ocasionó que un gran bloque, aproximadamente de unos 800 metros de ancho y 1,000 de largo, del famoso nevado Huascarán se desprendiera  a 5, 000 metros de altura generando una imparable avalancha que se precipitaba a unos 200 kilómetros por hora ladera abajo “Las personas comenzaron a gritar: ¡terremoto, aluvión! Todos salimos al centro del gramado del estadio. Cuando vimos que las paredes se habían caído, comenzamos a correr hacia el cerro Atma, que estaba ahí no más. Como éramos niños, cada uno salvó su pellejo, nos separamos todos. Mientras trepábamos, veíamos cómo el aluvión se llevaba el estadio. Todos los que corrieron con dirección a la ciudad murieron” declaró uno de los sobrevivientes, Lincoln Alegre que en aquel tiempo tenía tan sólo 11 años de edad. Y fue así, las personas que paradójicamente se encontraban en el cementerio lograron sobrevivir, además de los niños que habían asistido al estadio de fútbol para presenciar el espectáculo del circo Verolina y otro grupo que logró escapar y llegar al cerro contiguo de la ciudad, los demás ciudadanos, alrededor de 70, 000 fueron halladas muertas, mientras que otros 20, 000 desaparecieron bajo toneladas de piedra y lodo.

Hoy en día se puede visitar el CampoSanto de Yungay, donde quedan como silenciosos testigos de la tragedia  tres palmeras sepultadas hasta más de la mitad, un bus sobresaliendo de entre los escombros y la estatua de Cristo a la entrada del cementerio.

 

YUNGAY ANTES DE LA TRAGEDIA

YUNGAY DESPUÉS DE LA TRAGEDIA

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