Auténticas historias de niñeras espeluznantes

Las leyendas urbanas están llenas de niñeras que lucen muy tiernas cuando las conoces y al final llegan a convertirse en aterradoras psicópatas, pero ¿Qué sucede en la vida cotidiana? Probablemente después de leer estas historias reales tendrás mucha más precaución acerca de aquellos desconocidos (o conocidos) que dejas que cuiden a tus adorados retoños mientras tú estás lejos.

1.       El monstruo de Worcester: Una vida preparada para la oportunidad y éxito puede descender tan fácilmente hacia el caos, algunas veces con resultados horribles, como por ejemplo lo que sucedió con David McGreavy de 21 años de quién se esperaba tuviera una prometedora carrera militar en Inglaterra en la década de 1970, sin embargo, fue retirado después de comenzar un incendio que destruyó una de las habitaciones en la base de la Marina, se vio obligado a mudarse con sus padres,  no pudo mantener un trabajo y fue abandonado por su novia, después de los episodios de alcoholismo y episodios de agresividad, sus padres decidieron echarlo de la casa, pero David no se detendría hasta convertirse en un verdadero monstruo. Los amigos del joven, al ver su situación, decidieron acogerlo en su hogar en Worcester, donde vivían con sus dos hijos, Paul y Dawn, la mujer estaba embarazada de su tercer hijo y dio a luz poco después de que David se mude con ellos. Con el paso de los años, el muchacho logró mantenerse en un trabajo y pagar la renta a su amigo, además de ayudar a cocinar y cuidar a los niños, los mismos que todos pensaban, amaba como si fueran suyos, e incluso el mismo actuaba como un segundo padre cuando su amigo Clive estaba en el trabajo, sin embargo, a pesar del amor que demostraba algo espantoso estaba por ocurrir. Era un viernes 13 de abril del año 1973, David llegó a la casa ebrio e irritado dispuesto a “cuidar” a los niños,  cuando la pequeña Samantha de 8 meses comenzó a llorar y no dejaba de hacerlo a pesar de los esfuerzos de David por tranquilizarla, fue debido a esta situación que el muchacho decidió silenciarla matándola y dejándola con un cráneo fracturado, después, los otros dos niños desconcertados por el profundo silencio de su hermana se convirtieron en las siguientes víctimas de David, cortando la garganta de uno de ellos, asfixiando al otro hasta la muerte, y mutilando sus cuerpos con un pico, luego, por motivos desconocidos, llevó los cuerpos fuera de la casa y los empaló en la cerca de metal de un vecino para después simplemente huir de la propiedad. David fue arrestado esa misma noche y aunque al principio negó toda responsabilidad, aceptaría finalmente ser el criminal de los tres infantes un junio 28 del año 1973.

2.       Frío como el hielo: Es cada vez menos frecuente que los padres dejen a sus niños con extraños, pero algunas veces incluso la gente que conoces por años puede llegar a convertirse en toda una pesadilla. Tarah Souders, madre de 3, viviendo en un área de caravanas en Indiana, aprendió esta lección de la manera más difícil en el año 2011. Tarah estaba preocupada por todos los acusados de delitos sexuales que vivían en los alrededores, incluyendo a su propio abuelo James Lemone, quién había sido acusado de acoso hacia un niño en el año 2006. Pero tuvo confianza en su vecino Mike Plumadore, quién tenía antecedentes penales, pero ninguna denuncia relacionada a niños, con el paso del tiempo, Tarah incluso permitió que Mike cuide a sus tres hijos, él por su parte actuaba como la figura paternal que las niñas no tenían, creando incluso un álbum de fotos en su facebook titulado “Las niñas” con imágenes de las pequeñas sonriendo y divirtiéndose bajo su cuidado, sin embargo las redes sociales pueden estar ocultando la más cruda realidad. El 22 de diciembre, Tarah estaba enferma  fuertemente con la gripe y mandó a sus hijas a pasar unos días con Mike, poco sabía ella, que esta era una decisión que le pesaría por el resto de su vida. Una de las niñas fue reportada como perdida el 23 del mismo mes y el hombre había sido el último en verla, cuando la policía lo interrogó, contó que él había salido solo un momento por la mañana a una gasolinera y compró un cigarro, al volver la niña ya había desaparecido, sus hermanitas le dijeron que Tarah había ido a recogerla, por lo que no mostró preocupación alguna hasta esa misma tarde cuando se dio cuenta de que no estaba con ella. Distintas búsquedas fueron organizadas inmediatamente pero no encontraron rastro de la menor de 9 años de edad. No fue sino después de Navidad, que Mike confesaría lo que había ocurrido realmente, él golpeó a la pequeña hasta la muerte con un ladrillo la noche del 22, se amaneció desmembrando el cuerpo con una sierra, colocando la cabeza, manos y pies en la refrigeradora antes de colocar todo lo demás en bolsas de basura y llevándolas a un contenedor en la gasolinera. Mike nunca dio alguna razón del porque tan horrendo crimen, pero sus actos sorprendieron a toda la comunidad ya que era conocido como un hombre amable que nunca hablaba mal de nadie.

3.       El maligno dentro: Los vecinos que conocían a Elzbieta M. Plackowska, quien emigró de Polonia en el año 2000, la identificaban como una mujer de familia religiosa, muy unida a su esposo y sumamente cariñosa con sus dos hijos, sobre todo con el menor Justin, de tan solo 7 años de edad, pero lo que los vecinos no podían ver, era la ira que Elzbieta evitaba sacar a la luz, hasta que un día simplemente liberó. Una noche de Halloween en el año 2012, la mujer estaba cuidando a la hija de su amiga, una niña de 5 años, junto a su hijo Justin en la casa de la pequeña. Los dos niños se conocían bien ya que asistían a la misma clase de Taekwondo, y ese día jugaban alegremente uno con el otro, saltando, gritando y riéndose sobre la cama, Elzbieta exigió a los menores que bajen de la cama y se arrodillen para que digan sus oraciones antes de dormir, mientras los pequeños rezaban, la mujer comenzó a apuñalar a su propio hijo con un cuchillo, gritando que se iría al cielo esa misma noche, el inocente niño le rogaba que parase diciéndole que la amaba, pero eso no fue suficiente, ni siquiera los ruegos de la otra niña impidieron que Elzbieta apuñalara a su propio hijo 100 veces, para luego dirigirse a la menor y hacerle lo mismo, unas 50 veces. Dándose cuenta de lo que había hecho, Elzbieta huyó de la escena y llamó a su iglesia local dejando un mensaje de voz confesando que había hecho algo horripilante y necesitaba ayuda, por otro lado, la mamá de la niña (Olivia) llegó a su casa y lo encontró asegurado, además su auto había desaparecido, cuando la policía llegó, forzaron la entrada y al ingresar vieron lo que ellos describen como la escena de crimen más espeluznante que jamás hayan presenciado, no le llevó mucho tiempo a las autoridades ubicar a la criminal y arrestarla. Mientras la interrogaban, Elzbieta cambió su versión en distintas ocasiones indicando primero que un desconocido había ingresado al hogar y asesinado a los niños y luego diciendo que había tratado de sacar a los demonios alojados en sus pequeños cuerpecitos apuñalándolos. Pero la verdad salió a la luz, Elzbieta era infeliz con su matrimonio con un chofer de tráiler, algo que la enfurecía ya que él estaba continuamente fuera de casa, obligándola a cuidar de Justin aceptando trabajos como empleada y niñera, los cuales, de acuerdo a su criterio, estaban denigrándola. Fue debido a ello que mató a su propio hijo, para hacerle sentir a su esposo el sufrimiento que ella sentía y la pequeña Olivia fue asesinada por ser una testigo del crimen. Increíblemente su esposo indicó que no tenía ni idea de que su mujer era infeliz, ya que incluso ese mismo día habían intercambiado palabras amorosas.

Y tú ¿Con quién dejas a cargo a tus hijos? ¿Realmente confías en ellos?

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