¿Por qué hablar de tus ambiciones no es buena idea?

Usualmente asumimos que hablar de nuestras ambiciones con otros nos proporcionará el impulso necesario para perseguir nuestros sueños. La investigación y la autoobservación indican que la buena sensación que se obtiene al decirles a las personas las ambiciones que tenemos para nuestra vida hará que sea menos probable que logremos alcanzarlos.

Cuando le dices a alguien tus objetivos, y esa persona demuestra aprobación y emoción ante ello, la mente inconsciente se convencerá de que ya ha alcanzado su objetivo, te da por lo tanto, una sensación de cumplimiento prematuro. Visualizar tu éxito futuro convence a tu inconsciente de que ya ha ocurrido, a diferencia de lo que se nos repite una y otra vez.

Kurt Lewin (1926), el fundador de la psicología social, llamó a esta situación, fenómeno de sustitución. En 1933, Wera Mahler encontró que cuando el objetivo era conocido por otros, se sentía cumplido, real, en la mente. En 1982, Peter Gollwitzer escribió un libro sobre el tema y en el 2009 publicó su investigación proporcionando resultados convincentes.

En este estudio se pidió a 163 personas a través de 4 pruebas separadas que escriban sus metas personales en un pedazo de papel. Luego, la mitad de los participantes fueron instruidos para que les cuenten sus metas a otros. A todos los participantes se les dio 45 minutos para trabajar en su objetivo. Aquellos que no contaron sus objetivos personales trabajaron los 45 minutos enteros y cuando se les interrogó sobre ello, indicaron que aún tenían un largo camino por recorrer hasta que lleguen a cumplir su meta. Los que habían anunciado su objetivo, abandonaron sus actividades después de 30 minutos aproximadamente e indicaron que sentían que estaban mucho más cerca de lograr lo planeado.

En sus conclusiones Gollwitzer afirma:

“Cuando otras personas toman nota de las intenciones de comportamiento relevantes de su identidad, el desempeño de uno de los comportamientos previstos se ve comprometido. Este efecto ocurre cuando las intenciones son suministradas por el experimentador y cuando son auto-generadas, y se observa tanto en el desempeño inmediato como en el desempeño medido durante un período de 1 semana. No surge cuando la gente no está comprometida con la meta de identidad superordenada. El hecho de que otras personas tomen nota de las intenciones relevantes de su identidad engendra aparentemente un sentido prematuro de completitud con respecto a la meta de identidad”

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