La estremecedora ruta 666 ¿Te atreverías a visitarla?

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La llamada carretera del diablo, de 200 millas de largo, serpentea a través de algunos de los paisajes más impresionantes de Estados Unidos en su camino a través de Colorado, Nuevo México y Utah. Los sitios principales del lugar son el par de sitios sagrados nativos americanos conocidos como Shiprock y Ute Mountain. Según la leyenda de los nativos americanos Shiprock o Roca con Alas, fue alguna vez una majestuosa ave que ayudó al transporte de la gente Navajo a su nuevo hogar. El acceso al pico de esta formación todavía está prohibido por los jefes locales  por temor a disturbios.

Con el paso de los años, la carretera ha sufrido una gran cantidad de accidentes fatales, y claro, cada vez que ocurría una tragedia era atribuida a la maldición de la carretera, pero no solo los automovilistas consideran que hay algo paranormal en la ruta. Los ya mencionados Navajo creen firmemente que seres como los “Skinwalkers” habitan en partes más desoladas del infame tramo de la carretera, y que aparecen de la nada frente al auto que va manejando.

Pero los Skinwalkers no serían los únicos seres reportados. También se dice que caminan por las regiones remotas, perros del infierno, a menudo en manadas. Los testigos han afirmado que estas criaturas monstruosas incluso pueden movilizarse al mismo ritmo que un auto. La leyenda cuenta que estas bestias tienen la capacidad de triturar llantas con sus dientes o garras afiladas, incluso podrían entrar en vehículos en movimiento y mutilar al conductor y/o cualquier pasajero.

Probablemente una de las historias más conocidas es la de la niña de blanco. La gran mayoría de avistamientos del aparente ente no incluyen  hostilidad o malevolencia hacia los testigos, pero si sentimientos de genuina preocupación. Una experiencia muy usual es aquella cuando un conductor divisa a la pequeña en medio de la nada a altas horas de la noche y cuando se detiene para ofrecer su ayuda, la niña simplemente se desvanece en el aire.

Se dice que además hay conductores que desaparecen en el aire. A veces se han encontrado bienes personales o una parte del vehículo. Sin embargo, este no siempre es el caso. Un porcentaje de aquellos que desaparecen nunca han sido vistos ni escuchados otra vez. Otros conductores son más afortunados. Si bien desaparecieron mientras manejaban por la ruta, indican que no recuerdan cómo o cuándo llegaron a su destino. El tiempo perdido en estos casos varía desde minutos, horas e incluso días, y no hay una explicación racional para la situación.

Debido a las experiencias ocurridas y la fuerte tensión que se venía creando alrededor del misterioso camino, se decidió cambiar el nombre de Ruta 666 en el 2003 a Ruta 491, desde entonces los informes de eventos paranormales declinaron significativamente. Claro, aún se reportan historias extrañas que ocurren a lo largo de la carretera y muchos aún se mantienen firmes en su idea de no pasar nunca por aquella escalofriante ruta.

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