La historia del primer trasplante de rostro practicado a un bombero, cuya máscara se le derritió en el rostro

Hardison, es un bombero, en aquel momento tenía 27 años cuando en el 2001, el techo de una casa rodante en Mississippi se derrumbó sobre él y la máscara que traía en la cara para protegerlo de los gases tóxicos se derritió sobre su cara. En aquel lugar yacía una mujer que necesitaba ser auxiliada, así es que Hardison entró a la casa y comenzó la búsqueda, pero luego el techo se derrumbó sobre él, atrapándolo dentro.

El calor hizo que su máscara protectora se derritiera en su cara, sin forma de extinguir las llamas ya que su manguera ya se había desintegrado. Hardison dice que se quitó la máscara, cerró los ojos, contuvo el aliento y corrió hacia la salida.

Cuando por fin logró salir, los colegas de Hardison quedaron atónitos al ver las heridas externas, y describieron la carne chamuscada que caía de su rostro al salir del incendio. Jimmy Neal, que estaba con Hardison ese día, dijo: “Para alguien que hace lo que hacemos para ganarse la vida, nunca he visto a nadie tan mal que todavía esté vivo”.

Hardison pasó 63 días en el hospital y se le dio la apariencia de una cara con la carne tomada de sus muslos. 

Pero todo cambió cuando en agosto de 2015 recibió un transplante de rostro bastante complejo, que cubrió todo su cráneo y gran parte de su cuello. Las posibilidades de sobrevivir a la cirugía eran de un alarmante 50%, y el paciente anterior en ser operado -en Francia- no logró sobrevivir.

La familia del ciclista David Rodebaugh, de 26 años, estaba dispuesto a donar su cara después de su muerte en un accidente.

Los cirujanos necesitaron más de 26 horas para cortar la piel de la cara de Hardison  y unir la cara del donante. Hardison había perdido las orejas, los labios, la mayor parte de la nariz y prácticamente todo el tejido de su párpado. Debido a esto, no pudo ver bien.Cuando regresó a casa, recordó cómo sus tres hijos pequeños, Alison, seis, Dalton, tres y Averi, dos, estaban aterrados de él.

A pesar de que tuvo dos hijos más, Braden y Cullen después del accidente, el impacto de su accidente puso una gran presión en su vida familiar y después de diez años de matrimonio, él y su esposa Chrissi se divorciaron. Todo empezó a salir mal, ya que fue declarado en bancarrota y perdió su casa. Más tarde explicó que durante los años de operaciones agonizantes y recuperaciones, se había vuelto adicto a los analgésicos, lo que afectó a su nueva tienda de neumáticos.

Sobre el Donante:

Necesitaba un donante que coincidiera con su color de piel, color de cabello y tipo de sangre, así como con su estructura esquelética. Ese donante finalmente surgió como David Rodebaugh, de 26 años, un nativo de Brooklyn que murió en un accidente de bicicleta el año pasado. Cuando el personal médico se acercó a la madre de Rodebaugh y discutió sobre donarle la cara, ella estuvo de acuerdo, diciendo que siempre había querido ser bombero.

Su nueva vida:

Desde que adquirió su nueva cara, Hardison dice que tiene la confianza para hacer cosas que de otro modo no hubiera tenido, incluso ir a Disney World con sus hijos. Hardison dijo que mientras estaba en el parque temático fue capaz de ir a la piscina, que es la primera vez en 15 años que se ha ido a nadar. Si bien aún quedan muchos obstáculos por vencer, por el momento, Hardison regresa a la vida que perdió durante 14 largos años. Una placa que conmemora el servicio de Hardison a la estación se ha erigido en su honor.

 

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