El misterio de las huellas dejadas por un demonio

La nevada británica el 8 de febrero de 1855 fue particularmente pesada. Sin embargo en el condado de Devon no fue la nieve, sino lo que había encima de ella, la sorpresa más escalofriante de todos. Los residentes al despertar, descubrieron un rastro de huellas que se extendían por 160 kilómetros, la huella no coincidía con ninguna criatura viviente conocida, pero la forma de aquel “pie” no era todo el misterio, la criatura daba rastros además de ser alarmantemente ágil, su sendero atravesaba tejados y pajares, algunos reportaron que incluso continuaba por las paredes a más de 4 metros de altura.

Luego todo se aclaró, lo que hallaron no pertenecía a ninguna criatura viviente en la Tierra, las pisadas eran como un casco hendido, una marca que parecía diabólica, pronto se esparció la noticia de que Satanás estaba vagando por la región buscando a los pecadores, y la leyenda nació. Pero esto no acabó allí, algunas fuentes anónimas insistieron en que otras inexplicables, pronto la historia se convirtió en una sensación nacional, el Exeter Flying Post describió la historia como “una emoción digna de las edades oscuras” señalando que las huellas eran “lo más extraño y con una misteriosa descripción”, los comerciantes locales se alarmaron tanto que amasaron un impresionante arsenal de garrotes y armas, luego siguieron el sendero para rastrear y exterminar al supuesto demonio, cuando llegaron al final no hallaron absolutamente nada.

Los aldeanos llevaron a un experto biólogo para analizar las huellas científicamente. Sus investigaciones concluyeron que incluso estaban espaciados de manera uniforme y exacta, esto eliminó una teoría popular; que eran simplemente una farsa para producir histeria colectiva. Una carta al Illustrated London News, señaló que el “misterioso visitante generalmente pasaba sólo una vez por cada patio o jardín, algo que hacía en casi todas las casas de varios pueblos así como en las granjas alrededor” Los jardines con altas vallas o muros y las puertas cerradas con llave, fueron igualmente visitadas al igual que los hogares abiertos y desprotegidos, el incidente era sin duda desconcertante porque ningún animal conocido antes ni en la actualidad, era capaz de tales maniobras extravagantes.

Incluso el periódico Times notó que las huellas “más parecidas a las de un bípedo que a un cuadrúpedo”, se sospechó además que el rastro pertenecía a un canguro que había escapado recientemente del zoológico privado Sidmouth, pero las huellas no tenían semejanza con las de un marsupial, detectives aficionados en todo el Reino Unido intentaron resolver el misterio, mandando sus teorías en cartas a periódicos, una de ellas incluso indicaba que las huellas pertenecían a “insignificantes ratas”. De hecho, ninguna solución alternativa ha sido lo suficientemente buena como para justificar la aparente “actividad diabólica”.

El misterio de las huellas del diablo permanece hasta la actualidad y si bien es cierto de que no hay pruebas concretas de que los rastros hayan sido dejados por alguna especie de entidad maligna, tampoco hay alguna explicación que presente un escrutinio más científico.

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