Philip Dick, el hombre que podía ver el futuro

Philip K. Dick fue uno de los escritores más influyentes del género ciencia ficción, en su novela “The World Jones Made” (El mundo que Jones hizo) introdujo el término “precog”, para referirse a una persona con habilidades precognitivas (ver el futuro). En esta novela, el personaje principal puede ver hasta un año por delante en el futuro. El concepto de precognición también fue el tema principal en sus libros posteriores.

Todas estas historias de precognición cubiertas en sus libros, consideradas ficción, son en realidad una autobiografía disfrazada. El escritor comenzó a tener experiencias paranormales mientras se encontraba en los exámenes de ingreso para la Universidad de California, Berkeley. Durante un examen de física, Philip sufrió de un “bloqueo de memoria” y no podía recordar el principio del desplazamiento del agua.

Por primera vez en su vida, una voz interior, una conciencia experimentada como algo separado de sí mismo, se hizo cargo y le dio todas las respuestas del examen que no podía recordar y que además, no sabía. Él solo siguió las instrucciones de aquella voz; completó el examen y obtuvo notas muy sobresalientes. Aunque esta voz u otra conciencia desaparecieron durante muchos años, finalmente regresó y se quedó con Philip. Esto sucedió después de una cirugía para remover la muela del juicio y fue desencadenada por la visita de una enigmática mujer que llegó a su puerta para administrarle analgésicos (Darvon).

La mujer era hermosa y llevaba un colgante dorado con el primer símbolo cristiano del pez. El escritor afirma haber recibido un hipnótico rayo rosa proveniente del colgante en el momento en que el Sol se reflejaba en el objeto. Con el tiempo, el escritor llegó a creer que este rayo rosa le dio la capacidad de clarividencia y precognición, además de alguna manera lo conectaba con su otra conciencia. Según el autor, era como si su mente hubiera sido invadida por una mente trascendentalmente racional que le hizo darse cuenta de que hasta ese momento en su vida había estado loco. Esta conciencia siempre tomó las mejores decisiones para el bienestar de Dick, le diría qué hacer, qué comer y qué opciones tomar con respecto a las cosas mundanas, cotidianas y asuntos importantes.

Sin embargo, la intervención más sorprendente de esta voz interior fue cuando le ayudó a salvar la vida de su hijo. Una mañana mientras estaba medio dormido, vio nuevamente un rayo rosa y recibió información en su mente de que su hijo recién nacido tenía un problema de salud que amenazaba su vida y que necesitaba atención médica urgente. Junto con su esposa Teresa, llevaron a su hijo al médico de cabecera quién confirmó el diagnóstico de aquella voz interior. En ese momento, el escritor llegó a la conclusión de que la voz era una parte inmortal de sí mismo y que de alguna manera había accedido a su mente.

Con el tiempo, Dick se convenció de que la conciencia que ocupaba su mente le había dado la capacidad de ver el futuro y era responsable de las numerosas experiencias precognitivas que había vivido, experimentando sus habilidades como otra conciencia que coexistió con su yo consciente.

Muchos de nosotros tenemos conocimientos precognitivos, pero no prestamos demasiada atención y no tratamos de explorar y desarrollar esta habilidad, ya que requiere disciplina, persistencia y atención plena.

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