Una visita a las tinieblas, el lado oscuro de las experiencias cercanas a la muerte

¿Qué ocurre después de que morimos, qué pasa con nosotros después de atravesar el misterioso límite entre la vida y la muerte? Esta es una pregunta que ha capturado la imaginación de la humanidad desde tiempos inmemorables.

No hay respuestas sencillas, pero usualmente creemos que iremos a un hermoso lugar donde nuestros seres queridos estarán esperándonos, o que simplemente renaceremos en otro cuerpo, ideas definitivamente mucho más alentadoras que el pensar que caeremos inevitablemente en el abismo del olvido, al final nadie sabe lo que ocurre realmente, y el reino de la muerte sigue siendo un vasto e impenetrable mar de misterios.

Una de las pocas pistas que tenemos sobre lo que podríamos atravesar una vez muertos son aquellos fenómenos conocidos como experiencias cercanas a la muerte, donde alguien que ha fallecido o está al borde de la vertiginosa pendiente entre la vida y la muerte logra regresar de manera exitosa al mundo de los vivos, a menudo con una historia extraña mientras estaba inconsciente. Lo que se cuenta suelen ser versiones totalmente diferentes, algunos ven una luz al final de un túnel, otros ven sus cuerpos yaciendo sobre la cama o incluso dicen haber conocido el paraíso y encontrarse con sus seres queridos ya fallecidos y hay además historias de personas que no fueron recibidas por bellos destellos de luz o sentimientos de amor, sino todo lo contrario, lugares de sufrimiento que sólo pueden describirse como el infierno mismo.

Uno de los primeros informes ampliamente difundidos de experiencias cercanas a la muerte (ECM) fue el de George Ritchie, publicado en su libro el año 1978. Ritchie describió haber padecido de neumonía durante la Segunda Guerra Mundial y llevado a un hospital del ejército en Richmond, Virginia, donde fue declarado muerto. El aparentemente “muerto” revivió nueve minutos después con una espeluznante historia que contar.

El hombre afirmó haber tenido una experiencia extracorporal, deambuló por la ciudad y se encontró con una misteriosa figura que lo llevó en una especia de visita guiada por distintos lugares inquietantes. Uno era un bar donde la gente trataba desesperadamente de beber, comer o fumar cigarrillos pero no importaba cuánto tratasen, era imposible, esta visión sería la más “leve” a comparación de lo que sería testigo a continuación. Llegó entonces a un lugar que parecía un espantoso basurero donde espíritus de todas las formas y tamaños estaban enfrascados en una feroz batalla, descrita por el hombre como asquerosa y sumamente atemorizante “Aún más horribles que las mordeduras y patadas que se propinaban entre ellos, eran los abusos sexuales que muchos realizaban en pantomima febril. Aquellas perversiones que ni siquiera nos imaginamos eran perpetradas a mi alrededor”.

Esta siniestra experiencia es uno de los primeros relatos populares de ECM acerca del infierno, e inspiró a Ritchie a convertirse en psiquiatra y escritor de varios libros relacionados al tema.

No importa las diferencias entre las visiones del infierno, una característica que tienen en común es que son aterradoras. La historia de Matthew Botsford, quien en 1992 recibió un disparo cuando salía de un bar en Atlanta, Georgia por parte de dos enfurecidos y embriagados hombres. La bala le llegó a la cabeza, gravemente herido, Botsford estaba al borde de la muerte, siendo resucitado unas tres veces de camino al hospital y siendo puesto en coma por 27 días para reducir la inflamación cerebral. Al despertar, el débil hombre contó lo que había “vivido” durante el tiempo que permaneció en coma.

Al principio sólo había soledad; un vacío insoportable lleno de oscuridad como si una espesa tinta negra se hubiera derramado sobre sus ojos, este abismo de oscuridad total comenzó a iluminarse lentamente con una luz que parecía surgir de un hoyo brillante debajo de él, el cual vomitaba olas de increíble calor y expulsaba humo nocivo. Fue entonces cuando Botsford notó que sus manos y pies estaban encadenados y estaba suspendido en el aire, entre el calor y el humo, por una fuerza invisible. Fue cuando comenzó a escuchar un coro de gritos angustiados y sobrenaturales que parecían provenir de un interminable mar de personas torturadas y oprimidas. Al mirar al abismo, divisó extrañas bestias y seres menos definidos con brillantes ojos demoníacos deambulando y gruñendo. Además de todo eso, Botsford indicó que el calor infernal e implacable comenzaba a chamuscarle y quemarle la carne y cuando creía que iba a derretirse hasta los huesos, todo volvía a regenerarse para pasar nuevamente por el agonizante proceso.

Peor aún fue la llegada de horrendas criaturas con cuernos brillantes, ojos ovalados y colmillos afilados, que procedieron a rasgar y roer la carne cocida de su cuerpo y devorarla, para luego volver a crecer y servir interminablemente de alimento para las escalofriantes bestias. Sin embargo, surgió un momento cuando aparentemente Botsford fue sostenido por una mano gigante y le ayudó a alejarse con una resonante voz que le decía “No es tu hora”. Al despertar de su coma, se dio cuenta de que ya no estaba ese sombrío lugar, sino en una habitación de hospital con un fuerte dolor de cabeza y paralizado del lado izquierdo.

Existe un gran debate y controversia sobre lo que causa las ECM y qué significan. Las teorías sobre las causas de estas experiencias van desde alucinaciones causadas por la falta de oxígeno al cerebro, efectos secundarios de la medicación o simplemente alguna pesadilla creada por un espasmo de la mente en agonía. Sin embargo ha demostrado ser un fenómeno que sigue desafiando cualquier respuesta brindada ¿Tú qué opinas? ¿Conoces personas que pasaron por este tipo de experiencias?

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