El único hombre en la historia que fue un gigante y un enano a la vez, el sorprendente caso de Adam Rainer

Hay muchas fronteras inexploradas acerca de nuestro planeta. La profundidad de los mares, los picos de las montañas y las inexploradas áreas salvajes. Sin embargo, algunos de los misterios más intrigantes se encuentran dentro de nosotros.

Y es que el cuerpo humano es un lugar maravilloso, con reinos que desafían el entendimiento y casos que continúan inspirando asombro. Simplemente parece que no hay límite para las sorpresas que el cuerpo humano puede conjurar, y un caso notable es el de un hombre que pasó de ser un enano, y ciertamente una de las personas más bajas en el mundo, a ser uno de los más altos de entre todos, durante su tiempo de vida.

En 1899, nació un niño a quién le pusieron de nombre Adam, en la ciudad de Graz, Austria. A pesar de que nació de un tamaño promedio al igual que su hermanastro, con el tiempo comenzaría a mostrar un crecimiento algo atrofiado. Débil y extremadamente pequeño, a la edad de 18 años, Adam medía apenas poco más de 1 metro y fue considerado por la comunidad médica como un enano. Tan pequeño, frágil y débil, se le negó la entrada al ejército austríaco cuando estalló la Primera Guerra Mundial. El pequeño jovencito era de muy baja estatura pero poseía manos y pies anormalmente grandes en comparación a su talla.

Adam continuaría tratando de ser aceptado 2 años después, aunque sólo había crecido 2 pulgadas más hasta ese momento y obviamente aún era considerado muy pequeño. Entonces, algo totalmente inusual e inesperado ocurrió, cuando el muchacho tenía 21 años de edad. Si bien este es el punto en el que la mayoría de gente deja de crecer, para él fue todo lo contrario. Adam comenzó a crecer a un ritmo completamente asombroso.

La década siguiente casi duplicó su tamaño, con un aumento de poco más de 4 pies de altura a más de 7 pies de altura, y a partir de eso no dejó de crecer. Al ser examinado por los desconcertados médicos, se descubrió que padecía de una afección conocida como acromegalia, la cual implica una sobreproducción de hormona de crecimiento en la glándula pituitaria y conduce a un crecimiento exagerado, fuera de control, manos, pies y rasgos faciales como una mandíbula y cejas sobresalientes, así como un engrosamiento frecuente de la piel. En el caso de Adam, se supuso que esto había sido causado por un tumor que se desarrollaba en su glándula pituitaria, que luego había provocado un crecimiento súbito y fenomenal.

Desafortunadamente para Adam, la condición también ocasiona una plétora de problemas de salud, que incluyen dolor en las articulaciones, dolores de cabeza entre otras graves complicaciones. En el caso de Adam, ya había desarrollado una curvatura severa y debilitante en la columna vertebral, y estaba teniendo problemas para moverse. Los médicos intentaron una operación para resolver el problema en el año 1930, pero aparentemente el procedimiento tuvo poco efecto y, según algunos, incluso habría empeorado su condición, otros indican que el repentino crecimiento se ralentizó un poco, aunque no se detuvo por completo.

A pesar de eso, Adam continuó creciendo y su salud continuó empeorando a medida que su visión  se deterioró hasta el punto de perder completamente la visión en su ojo derecho, la capacidad auditiva en la oreja izquierda y apenas podía caminar o simplemente ponerse de pie, algo que lo obligó a quedar postrado en sus últimos años. Su apetito disminuyó y comenzó a consumirse mientras su cuerpo continuaba tratando de crecer.

Adam Rainer falleció a la edad de 51 años midiendo más de 2.30 metros de altura, y considerado por muchos como todo un misterio de la naturaleza.

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