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La Hora Muerta Empieza

Científicos graban un sonido “aterrador” en la Antártida

15 noviembre, 2018

Un grupo de investigadores que estudian el comportamiento de los glaciares ha logrado recientemente grabar un misterioso sonido en la Antártida. Según los expertos, los vientos que azotan la Antártida hacen que la capa exterior de la nieve, produzca un sonido único.

La barrera de hielo de Ross es la más grande del continente y está ubicada en el Mar de Ross. Debido al calentamiento global, los científicos están monitoreando los glaciares antárticos para evaluar su desplazamiento, grosor y comportamiento. Para controlar los procesos relacionados con la barrera de Ross, los expertos colocaron 34 detectores sísmicos que permitieron monitorear la “salud” del glaciar entre 2014 y 2017.

Gracias a la peculiar estructura del glaciar, su superficie tiene varias dunas, cubiertas por capas de nieve. Una vez que se empezó el análisis de los datos recopilados, los estudiantes se decidieron por un fenómeno peculiar. Resultó que las capas de nieve mencionadas experimentaban una vibración permanente. Por lo tanto, cerca de las dunas más grandes, hay incluso una especie de ruido.

Finalmente, los científicos decidieron que sería una buena idea acelerar la grabación que habían obtenido y producirían “música”. Los cambios en el sonido registrado por los científicos se deben a la transformación experimentada por las dunas.

Los estudiosos explican que la estructura de esas dunas es en realidad algo así como una flauta “Es como si estuvieras tocando una flauta, constantemente en la plataforma de hielo” indicó el geofísico y matemático Julien Chaput de la Universidad Estatal de Colorado.

Es decir, el flujo de aire genera diferentes sonidos a medida que pasa a través de las cavidades. Curiosamente, cuando la temperatura volvió a bajar, la frecuencia no cambió. Es decir, los cambios en el tono pueden ser reversibles e irreversibles, explican los expertos.

Los científicos enfatizan que el sonido emitido en la barrera de Ross no solo es un fenómeno peculiar, sino también un importante recurso para monitorear, ya que el glaciar en cuestión está ubicado en un área afectada por el rápido derretimiento del hielo y requiere control científico.