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La Hora Muerta Empieza

El árbol de la muerte, el más peligroso del mundo

31 julio, 2020

En 1999, el radiólogo Nicola Strickland se fue de vacaciones a la isla caribeña de Tobago, un paraíso tropical con playas idílicas y desiertas.

En su primera mañana allí, fue a buscar conchas y corales en la arena blanca, cuando las vacaciones rápidamente empeoraron.

Esparcidos entre los cocos y mangos en la playa, Strickland y su amiga encontraron una fruta verde de olor dulce que se parecía mucho a pequeñas manzanas.

Ambas decidieron darle un mordisco a la pequeña fruta, y en unos instantes el agradable y dulce sabor fue abrumado por una sensación picante y ardiente y una opresión insoportable en la garganta que gradualmente empeoró tanto que apenas podían respirar.

La fruta en cuestión pertenecía a la manzanilla de la muerte, conocida también como árbol de la muerte, considerado el árbol más peligroso del mundo.

Su nombre científico; Hippomane Mancinella, según los expertos, deriva de las palabras griegas ‘hippo’, que significa caballo, y ‘mane’ de manía o locura. Fue nombrada así por el filósofo griego Teofrasto tras ver que los caballos se volvían locos luego de comerse la fruta de este árbol. Además, fue utilizado por los nativos para la caza, al cubrir sus flechas con la sabia para matar a los animales.

Es originaria de las partes tropicales del sur de América del Norte, así como de América Central, el Caribe y partes del norte de América del Sur, por lo que puede encontrarse en Florida hasta Colombia, pero donde más abunda es en varias islas del mar Caribe, entre ellas la isla de Margarita en Venezuela.

La planta además está registrada en los Record Guiness como tal por su infame historial. Según lo explicado por el Instituto de Ciencias de la Alimentación y la Agricultura de Florida, todas las partes de la manzanilla de la muerte son extremadamente venenosas, y su ingestión sin duda puede resultar mortal y es que el árbol produce una savia espesa y lechosa, que brota de toda la planta: la corteza, las hojas e incluso la fruta, y puede causar ampollas severas y quemaduras si entra en contacto con la piel.

Esta savia contiene una variedad de toxinas, pero se cree que las reacciones más graves provienen del forbol, un compuesto orgánico que pertenece a la familia de los ésteres de diterpeno.

Debido a que el forbol es altamente soluble en agua, ni siquiera querrás estar parado debajo de una manzanilla de la muerte cuando está lloviendo; ya que las gotas de lluvia que llevan la savia diluida aún pueden quemar severamente la piel. Así mismo, se recomienda no quemar el árbol o en caso ocurra, alejarse de la zona pues el humo que desprende puede provocar problemas respiratorios y para el peor de los casos, ceguera temporal, sin mencionar los efectos de la inhalación del material.

Debido a estas propiedades horripilantes, en algunas partes donde se le encuentra en su hábitat natural, el árbol es pintado con una cruz roja o señales de advertencia explícitas.


Algunos que han oído sobre esta planta sugieren eliminarla para poder evitar cualquier riesgo, sin embargo, juega un papel valioso en los ecosistemas locales al convertirse en densos matorrales que proporcionan una excelente protección contra el viento y la erosión costera en las playas centroamericanas.

Además, los carpinteros caribeños han estado utilizando madera de este árbol en muebles durante siglos, después de cortarla y secarla al sol cuidadosamente para neutralizar la savia venenosa. Según Ella Davies, la verdadera amenaza de muerte proviene de comer su pequeña fruta redonda, y es que ingerirla puede resultar fatal cuando los vómitos y la diarrea severos deshidratan el cuerpo hasta el punto de que el afectado no puede recuperarse.


Afortunadamente, Strickland y su amiga vivieron para contarlo, porque solo comieron una muypequeña cantidad de la fruta. Su dolor tardó más de 8 horas en desaparecer ya que la toxina pasó a drenarse a los ganglios linfáticos en el cuello, proporcionando aún más dolor.

Aunque la manzanilla de la muerte es venenosa para los humanos y muchos animales, el garrobo o iguana de América Central y del Sur, es capaz de comer los frutos de este árbol, y algunas veces se encuentra viviendo entre las ramas del árbol.