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La Hora Muerta Empieza

El increíble niño HÍBRIDO de LAPEDO, Neandertal / Humano

30 diciembre, 2018

Enterrado durante milenios en la parte posterior de un cobijo de piedras en el Valle del Lapedo, 85 millas al norte de Lisboa, Portugal, los arqueólogos descubrieron los huesos de un niño de cuatro años de edad, el primer esqueleto completo del Paleolítico encontrado en la Península Ibérica.

En realidad la importancia del descubrimiento fue mucho mayor, porque el análisis de los huesos reveló que el niño tenía el mentón y los brazos inferiores de un ser humano, pero la mandíbula y la constitución de un neandertal, sugiriendo ser un híbrido o un resultado del mestizaje entre las dos especies.

El hombre de Neandertal

De cerebro grande, contextura gruesa y adaptada a las duras condiciones del clima glacial, con el tiempo, los homo neanderthalensis comenzaron a decaer. Su población nunca fue particularmente numerosa y estaba bien adaptada a las condiciones del norte, por lo que los cambios climáticos los afectaron. Pero aún más importante, parece ser que el detonante fue la competencia con una especie más habilidosa: el homo sapiens.

No queda claro cómo ocurrió la extinción del Neandertal: solo se sabe que desaparece del registro fósil hace unos 28.000 años – periodo en el que aparece en estas regiones el homo sapiens – por lo que se supone que fue la competencia con los humanos modernos lo que llevó a su desaparición. Sin embargo, recientes evidencias parecen indicar que los neandertales más que haberse extinguido sufrieron un proceso de asimilación con el humano moderno y conformaron la variabilidad genética de vastas regiones europeas.

El Niño de Lapedo

Este niño había sido enterrado con sumo cuidado en posición yacente, en un orificio poco profundo, con la cabeza y los pies más altos que su cadera. El cuerpo estaba reposando sobre una rama quemada de pino silvestre, probablemente en un escondite cubierto de ocre rojo

. Se encontró el cadáver completo de un conejo entre las piernas del niño y seis ornamentos: cuatro dientes de ciervo que parecen haber sido parte de un tocado y dos conchas de bígaro del Atlántico, que parecen ser parte de un colgante.

Una vez completado el proceso de recuperación, los restos óseos fueron enviados al antropólogo Erik Trinkaus de la Universidad de Washington para ser analizados. Fue entonces cuando se realizó el descubrimiento más sorprendente.

Trinkaus encontró que la proporción de las extremidades inferiores no eran de un humano moderno: se asemejaban a las de un neandertal. Por otro lado, la forma general del cráneo era moderna, al igual que su oído interno y los dientes. Aunque el cráneo era más similar a un humano moderno, se detectó una anomalía: una picadura en la región occipital, que es un rasgo típico y genético de los neandertales.

Trinkaus concluyó que el niño de Lapedo era un mosaico morfológico, anatómicamente era un híbrido entre los neandertales y los humanos modernos. Sin embargo, parece ser que ambas especies no coexistieron en la Península Ibérica más allá de hace 28.000 años.

el niño de lapedo reconstrucción

¿Cómo puede el niño tener características de ambas formas? La pregunta llevó a un encendido debate entre expertos, algunos de los cuales aceptaron que el descubrimiento del niño de Lapedo demostraba que los neandertales se cruzaron con los humanos modernos, mientras que otros rechazaron alejarse de las opiniones que aseguran que los neandertales se extinguieron, reemplazados por otra especie.

Las evidencias son pocas y se concentran, ante todo, en la inequívoca presencia de ADN proveniente del hombre de Neandertal  en el acervo genético del humano moderno, en particular de las poblaciones europeas. Existe, sin embargo, una prueba única que muestra lo que podría haber sido el resultado de dicha hibridación.

De acuerdo con las dataciones de radiocarbono, el fósil tendría unos 22.000 años de antigüedad (puntualmente, entre 23.170 y 20.220) y sería uno de los hallazgos más antiguos de la península ibérica. No es  su antigüedad, sin embargo, lo importante: lo son sus características físicas, pues el niño tiene rasgos de neandertal tanto como de ser humano.

A partir de la evidencia surgió con fuerza la teoría de que el Niño de Lapedo era nada más y nada menos que un híbrido entre un homo neanderthalensis y un homo sapiens. Esto, de ser verídico, nos deja ante el inconveniente de la existencia del neandertal 6 milenios después de su desaparición del registro fósil, indicando que o sobrevivió mucho más de lo supuesto o sus rasgos se mantuvieron en las poblaciones de homo sapiens por un muy largo periodo de tiempo.