El misterioso mundo de los homúnculos ¿Realmente existieron?

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A los humanos les gusta jugar a ser Dios. Jugamos con la naturaleza, la moldemos, la manipulamos y muchas veces abusamos de ella. Nos gusta pensar que tenemos poder sobre el mundo natural y que podemos utilizarlo para nuestros propios fines.

A lo largo de la época medieval, una búsqueda mística y pseudocientífica popular fue la alquimia, o la transmutación de varios materiales comunes en otra cosa. Una práctica poco conocida dentro de la alquimia fue la creación de una nueva vida en forma de diminutas criaturas humanoides llamadas colectivamente homúnculos de la palabra “homunculus” que significa “hombrecito” en latín.

Se decía que esta nueva vida artificial estaba encarnada en diminutos humanoides, y la práctica aparece en textos alquímicos en todo el mundo. Estos diminutos seres fueron plasmados en los escritos del alquimista Theophrastus Paracelsus, además hizo su aparición en muchos otros tomos, como los libros de alquimia islámica de Jabir ibn Hayyan, entre otros.

Los métodos descritos para crear homúnculos son variados, pero todos tienen el mismo objetivo final de generar vida artificial. Una de las recetas más conocidas para hacer un homúnculo apareció en el trabajo de Paracelso, que creía firmemente que el semen humano era un componente clave para el proceso, pensando que los espermatozoides tenían un cierto poder más allá del óvulo y era esencial para crear nueva vida. Su principal método para crear homúnculos fue usar una combinación de semen y sangre para crear una pequeña monstruosidad que sonaba francamente impía. Paracelso escribiría sobre su proceso.

“Deje que el semen de un hombre se pudra por sí mismo en un vaso de vidrio, con la putrefacción más alta del estiércol de caballo durante 40 días, o hasta que al fin comience a vivir, moverse y agitarse, lo que puede ser visto fácilmente. Después de este tiempo será en cierto modo como un ser humano, pero transparente y sin cuerpo. Si ahora, después de esto, se alimenta todos los días con prudencia con el arcano de sangre humana, se convierte, a partir de entonces, en un bebé auténtico y vivo, con todos los miembros de un niño que nació de una mujer, pero mucho más pequeño. Esto lo llamamos homúnculo, y debe ser educado con el mayor cuidado y celo hasta que crezca y muestre inteligencia”

Otra idea común en aquel entonces era que un hombre que había perdido la vida ahorcado algunas veces descargaba semen que si llegaba al suelo podría provocar el crecimiento de una planta mágica de mandrágoras. Si se extraía y se guardaba su raíz en una mezcla de sangre, miel y leche, se decía que se convertía en un simple homúnculo que serviría como una especie de esclavo para quien lo había creado.

Aunque todo esto suena como mera superstición y leyenda además de una comprensión imperfecta de cómo funciona la vida y el mundo natural, hay muchos relatos de aparentes homúnculos reales que se crearon con éxito. Un alquimista durante el reinado de la reina Isabel I de Inglaterra con el nombre de John Dee, supuestamente evocó varias de estas criaturas para utilizarlos como espías para la Reina y escuchen a los enemigos. También se reporta un supuesto homúnculo creado a partir de sangre humana por un médico llamado Dr. Pierre Borel para el rey francés Luis XIV. Se dice que la criatura podía disparar rayos de luz de su cabeza.

El experimento de homúnculo exitoso más conocido fue llevado a cabo por el alquimista austríaco, el conde Johann Ferdinand von Kufstein, y el místico italiano Abbé Geloni. Los dos aparentemente lograron cultivar un total de 10 homúnculos en el transcurso de varias semanas, los cuales guardaron en frascos de vidrio sellados y que habrían alcanzado hasta 1 pie de altura. Según la historia, todos se veían diferentes, y aparentemente tenían la capacidad de prever el futuro.

De acuerdo al criptozoólogo Karl Shuker, las criaturas podrían haber sido salamandras exóticas erróneamente identificadas o algún otro anfibio, pero al final no podemos estar seguros de lo que realmente sucedió.

Es cierto que nuestra búsqueda de inmiscuirnos en la naturaleza y crear vida desde la nada, no es nueva. La humanidad ha estado absorta en esto durante cientos de años, y parece ser una tendencia natural que nos impulsa, y lo ha hecho a lo largo de la historia. ¿Tú qué opinas de los homúnculos?

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