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La Hora Muerta Empieza

El proyecto de “El increíble hombre menguante”

8 enero, 2020

Lanzamos una pregunta: ¿Aceptarías ser reducido al tamaño de una muñeca si eso significara preservar el medio ambiente? Bueno, quizás eso no es exactamente lo que tiene en mente el proyecto “El Increíble hombre menguante”, pero está cerca. Creen que una de las posibles respuestas para reducir nuestra huella ecológica es, bueno, reducirnos a nosotros mismos. Esto ocurriría a través de la ingeniería genética (o de otro modo) de futuros seres humanos, haciéndonos más pequeños de lo que somos actualmente.

“Este proyecto es una investigación de diseño especulativo sobre las consecuencias de reducir la especie humana a 50 centímetros. Ha sido una tendencia establecida desde hace mucho tiempo para que las personas crezcan más alto. Como resultado directo, necesitamos más energía, más alimentos y más espacio. ¿Pero qué pasa si decidimos cambiar esta tendencia? ¿Qué pasa si usamos nuestro conocimiento para reducir la humanidad?”

Todo es teórico, obviamente, algo en lo que pensar. El objetivo del proyecto, el cual lleva el nombre de la película basada en la novela de 1956 de Richard Matheson “The Shrinking Man” (El Hombre Menguante), es investigar “las implicaciones de reducir el tamaño de la especie humana para adaptarse mejor a la Tierra”. Es una exploración de diferentes cuestiones de tamaño: Estatura, sobre población, la psicología de cómo el cuerpo afecta la identidad y cómo sería el mundo para los humanos más pequeños.

Las personas más pequeñas comerían menos. Vivirían en casas más pequeñas, usarían autos más pequeños, usarían ropa más pequeña. En resumen, usarían menos recursos, y ese es el punto que este proyecto está tratando de hacer.

PENSEMOS EN ESTOS PUNTOS

Imagina vivir en un mundo de tamaño normal con solo 50 cm de altura.

De todos modos, aquí hay un poco de investigación particular que han compartido, lo que nos pareció curioso: un “experimento de ilusión de Barbie” realizado por neurocientíficos en el Instituto Karolinska de Suecia.

El experimento utiliza una cámara y una pantalla montada en la cabeza para simular cómo sería tener un cuerpo de 30 cm, 80 cm o 400 cm de tamaño. También usan toques sincronizados (por ejemplo, empujando el pie con un palo) para dar la ilusión de que el cuerpo de la muñeca es suyo. Todo el propósito del experimento es mostrar cómo “nuestro propio cuerpo sirve como referencia fundamental para percibir el mundo que nos rodea”.

También hay otras preguntas: ¿Cómo se haría a escala global y alguien estaría exento? ¿Cómo se sentirían las futuras generaciones de humanos acerca de ser reducidos en comparación con sus predecesores? ¿Cuáles serían las consecuencias de largo alcance de modificar a los humanos de esa manera?

Bueno, es una idea interesante. Realmente te hace preguntarte, ¿y si realmente ocurriera?