Encuentros militares con entidades demoníacas sobrenaturales

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La guerra trae consigo violencia, horror, lucha y locura. Entre todo el caos y el derramamiento de sangre ocurrieron incidentes bastante inusuales, y es que si bien es cierto, hay numerosos informes sobre muertes debido a la guerra, de lo que no se informa a menudo son los casos de extraños avistamientos y fenómenos que parecen del tipo paranormal.

Tal vez algunos de los más intrigantes son las ocurrencias que involucran a entidades siniestras de una naturaleza decididamente sobrenatural, incluso demoníaca. Aquí te dejamos una selección de estos relatos reales en tiempos de guerra.

Un reporte misterioso y aterrador tuvo lugar en octubre del año 1943, entre la cacofonía de la muerte y el caos de los bombardeos alemanes de Londres. Mientras los ciudadanos se agazapaban en sus casas esperando temerariamente el siguiente retumbe de tierra de otra bomba, un grupo militar llamado ARP acechaba por las calles pintadas por el parpadeo del resplandor de las explosiones y atravesaba los escombros de la masacre en un esfuerzo por salvar tantas vidas como pudieran.

Uno de estos hombres se llamaba Howard Leland, y encontró en su camino algo quizás mucho más escalofriante que el enemigo. En cierto momento, la tierra se sacudió con la ira de un ataque de bomba particularmente cercano, y Leland se refugió en una casa aparentemente en ruinas. Como era de noche, utilizó su linterna para atravesar la oscuridad, partículas de polvo desprendidas por la explosión de la bomba se veían flotar en el rayo de luz proveniente del dispositivo.

Leland se dirigió a la parte superior de una oscura escalera que descendía en un tono negro que no desaparecía ni con la luz de la linterna y se tiró al fondo del sótano, donde, según los informes, se agachó para esperar el bombardeo enemigo, rezando para que el edificio en el que estaba no sea el próximo en destruirse.

Mientras esperaba que las bombas se detuvieran, comenzó a tener la fuerte sensación de que lo estaban observando, que algo tenía clavado los ojos en él, un sentimiento que se convertiría en una palpable sensación de terror.

Sentado allí en el oscuro silencio, Leland arrojó su linterna al techo de la escalera y captó con su luz la horrible visión de lo que parecía una enorme bestia felina agazapada en el último escalón, con grandes ojos y cuernos incandescentes sobresaliendo de su cabeza. El hombre indicó que la monstruosa entidad parecía exudar olas heladas de “aura de maldad” y que sus ojos sin parpadear tenían una cualidad hipnótica que parecía mantenerlo en trance.

Mientras permanecía sentado, paralizado por la mirada de aquella bestia, ésta saltó del escalón para acercarse a él mientras emanaba un aullido escalofriante y sobrenatural. Sin embargo, antes de que llegue al suelo se evaporó sacando al hombre de su estado de hipnosis.

Al mismo tiempo, los miembros de su grupo ARP llegaron a su rescate y Leland no tardó en contarles lo que había ocurrido y para su sorpresa, algunos hombres de la unidad afirmaron que una bestia similar había sido vista por otros en la misma vecindad.

Leland llegó a estar tan perturbado por su experiencia que consultó con un clarividente de nombre John Pendragon, quién al realizar algunas investigaciones sobre la casa abandonada, descubrió que uno de los antiguos propietarios de la casa practicaba magia negra y rutinariamente usaba gatos negros para sacrificios en rituales oscuros. Al parecer el mago se volvió loco y se colgó en la parte superior de las escaleras, el mismo lugar donde supuestamente se solía ver a la criatura.

Otro tipo de entidad vista aparentemente durante la Segunda Guerra Mundial, fueron unas pequeñas bestias de aspecto diabólico. Estos seres parecidos a gnomos y reptiles fueron reportados a menudo especialmente por los pilotos durante el enfrentamiento y fueron constantemente culpados de percances técnicos, mal funcionamientos y extraños accidentes.

Uno de los casos fue reportado por un hombre identificado como L.W., quien fuera piloto de un Boeing B-17 durante la guerra. L.W. afirmó que durante una misión su avión tuvo dificultades técnicas repentinas, y que cuando fue a investigar la causa, se encontró cara a cara con la criatura, la cual medía aproximadamente 3 pies de altura con la piel gris sin pelo, orejas largas y puntiagudas y ojos rojos “Tenía muy en cuenta lo que me rodeaba y a medida que ascendía escuché un inusual sonido proveniente del motor. Los instrumentos se volvieron locos. Miré a mi derecha y vi una entidad observándome fijamente, luego al mirar la nariz de la aeronave, vi otro colgando, eran como lagartos bailando. Me encontraba perfectamente bien, mis sentidos estaban en buena forma, pero esas cosas seguían allí, mirándome. Ellos continuaban golpeando el avión con todas sus fuerzas, parecían estar riendo, sus bocas abiertas mirándome, golpeando el avión con sus largos brazos, tratando de sacar cosas. No tengo dudas de que estaban tratando de quebrarlo. Logré estabilizar el vuelo y vi a las criaturas caerse del avión. No sé si cayeron y murieron, o si saltaron de mi avión a otro diferente. No tengo idea”.

La guerra trae consigo monstruos, de eso no cabe duda. Sin embargo, entre los monstruos humanos que se congelan fuera de la oscuridad del conflicto también parece ser aquellos que tienen orígenes más inciertos. ¿Son estos el resultado de mentes estresadas plagadas por fantasmas de guerra? ¿Son solo cuentos y supersticiones? ¿O acaso son solo ejemplos de la existencia de extrañas entidades que merodean los márgenes del sufrimiento que ocasionamos entre nosotros, alimentándose quizás, de nuestros temores? Es todo muy incierto pero no podemos negar que nos abren los ojos hacia una realidad difícil de creer.

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