La asombrosa historia del único Samurái Negro

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Aquellas historias de extraños en tierras extrañas, que desafían todas las expectativas y encuentran la manera de adaptarse y sobresalir en el nuevo entorno, son sin duda historias que nos captan nuestra atención. Una de esas historias es la de un humilde esclavo que fue llevado lejos de su hogar a la lejana tierra de Japón, donde llegó a ser considerado como un fenómeno y luego logró avanzar hacia los escalones superiores de la sociedad, convirtiéndose en el primero y quizás el único samurái negro que haya vivido.

En el siglo XVI, Japón era un lugar muy diferente de lo que es ahora. Una época de provincias enfrentadas y batallas casi constantes, gobernadas por feudales conocidos como daimios, una época de feroces guerreros samurái leales a esos gobernantes. Este fue un momento donde no hubo casi ningún contacto con el mundo exterior, y muy pocos forasteros vislumbraban esta misteriosa tierra, y entre los primeros que hicieron un contacto real con esta aislada nación fueron los portugueses.

En aquel momento, Portugal era una importante fuerza en la exploración mundial, pero desafortunadamente también estaban muy involucrados en el comercio de esclavos. Uno de estos sirvientes estaba a bordo de un barco portugués al servicio del misionero italiano jesuita Alessandro Valignano, quien fuera uno de los primeros europeos en llevar la idea del cristianismo al lejano Oriente. La historia del esclavo que eventualmente se conocería como “Yasuke” es bastante turbia, por así decirlo.

Aunque no está claro, se piensa que este esclavo, cuyo nombre original probablemente era “Yasufe”, fue uno de los primeros negros que los japoneses vieron, y claro, los llenó de una intensa curiosidad, y es que a parte del color de la piel, poseía una estatura considerada bastante alta, seguramente muy por encima del japonés promedio en ese momento.

Tal fue el furor provocado por la llegada de este “gigante negro”, que llamó la atención del gran señor de la guerra feudal japonés y del daimyo Oda Nobunaga. Oda estaba tan impresionado y fascinado con Yasuke, que lo tomó como un aliado potencialmente poderoso. Aunque no está claro cómo lo hizo, Oda logró liberar a Yasuke de su servidumbre, le dieron vastas sumas de dinero, una residencia propia y fue aceptado en su sociedad, bajo la constante protección de Oda.

Yasuke se convirtió en una compañía constante del poderoso señor de la guerra, la gente se inclinaba ante él, era un guardaespaldas y portador de armas. Además participaba en juegos de sumo, donde derrotaba a todos los participantes, dándoles un aire casi legendario.

A medida que Yasuke adquiría más fluidez en el idioma japonés, se hizo más confiable y valioso, llegando a ser incluso asesor del señor de la guerra. Después de un año de servicio, Oda decidió convertir a Yasuke en un verdadero samurái. El hombre pasó de ser un esclavo sencillo a uno de la élite japonesa.

Ya estaban comenzando a hablar del “Samurái Negro”, aquel hombre que juró lealtad al heredero de Oda, Oda Nobutada. Continuó luchando valientemente, pero luego fue capturado por Akechi, quien lo consideraba un enemigo y guerrero formidable, sin embargo, también era visto como una abominación y un “animal”. Por su parte, Akechi decidió no quitarle la vida, pero lo consideró no merecedor de ser un samurái, y lo retornó a los jesuitas en Kyoto, donde supuestamente permaneció por el resto de sus días. Es incierto lo que le sucedió al gran “Samurái Negro” después de esto y simplemente se desvaneció en el olvido.

Esta historia ganó atención en el oeste, con el manga de nombre “Afro Samurái”, basado en lo sucedido con Yasuke. Al final, es la intrigante historia de un extraño en tierra extraña considerado una pequeña rareza histórica, por decir lo menos.

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