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La Hora Muerta Empieza

La intrigante leyenda del cementerio Nes

14 octubre, 2018

En la costa occidental del lago Winnipeg corre un pequeño río, a su lado se encuentra un pequeño cementerio oculto que ya no es visitado. Las tumbas ya no están marcadas. La casa que alguna vez se alzaba en el lugar no es más que una base de piedras en ruinas. El letrero azul y blanco que alguna vez decía “Cementerio Nes” no tiene más compañía que una vieja estatua de piedra de un ángel, eso y claro, aquellos escalofriantes habitantes que al parecer intentan arrastrar a los vivos a las profundidades pantanosas.

El cementerio Nes es un lugar muy silencioso. Cerca de la orilla del río islandés en Manitoba, Canadá, este cementerio alberga cientos de tumbas sin marcar. Según la leyenda local, el cementerio no es apto para visitantes vivos, especialmente después de que se pone el sol.

En el año 1875, Riverton y Gimli Manitoba se convirtieron en el hogar de una masiva afluencia de colonos islandeses. Estos inmigrantes hicieron de la costa del lago Winnipeg su hogar y comenzaron sus vidas nuevas en el desierto relativamente intacto. Los colonos desplazaron a los grupos indígenas locales que habitaron dicha tierra durante decenas de miles de años. Añadiendo insultos a las lesiones los islandeses también trajeron la viruela con ellos, y dentro de un año, la enfermedad devastó a las tribus locales. Mientras que los cementerios de la viruela salpicaban el área alrededor de Riverton y Gimli, el cementerio más grande establecido era Nes, el cual se llenó rápidamente de víctimas de viruela y solo troncos de madera gruesos y en pie marcaban las tumbas. Para el año 1880, el cementerio estaba lleno y ya no podía albergar más “huéspedes”.

En algún momento de la década de 1880, un hombre de nombre Magnús Hallgrímson, se instaló en su granja en medio del cementerio. Nivelando las tumbas y quitando los marcadores de madera, el nuevo habitante construyó una casa y se instaló cómodamente. Sin embargo, en el año 1890 perdió la vida de manera horrible y su viuda se negó a vivir en el lugar. La casa fue abandonada y, hasta el día de hoy, los cimientos aún permanecen.

El lugar permanece abierto para que cualquiera lo pueda visitar, pero se dice que el camino para llegar es sumamente peligroso, además las historias que se cuentan alrededor de él no ayudan mucho.

En una historia, un niño que vivía en una granja al otro lado de la marisma de Nes se dirgía a su casa por la noche cuando escuchó una voz que lo llamaba desde la casa abandonada, se dice que aquella voz se repetía constantemente: “¿No entrarás? ¡Ven! ¡Ven!”.

Haciendo lo contrario a lo que haría un personaje en una película de terror, el niño simplemente decidió no obedecer a aquella voz y huyó rápidamente. Se cuenta además que algunas veces se observan brillos de extrañas luces dentro de la casa, mientras que un hombre reportó haber visto varias apariciones oscuras saliendo de las ruinas y dirigiéndose hacia él, para luego darse la vuelta y salir corriendo.

En los últimos años, el pantano ha sido poco amable con Nes, ya que con las inundaciones anuales, el agua invade el cementerio y los restos óseos parecen lavarse en el pantano y quedar expuestos, estos cuerpos usualmente son recolectados por el municipio local para volver a ser asentados en el cementerio de Riverton.

Historias más recientes hablan de voces que llaman a los visitantes a las profundidades de los pantanos, cantando dulcemente, para tratar de cautivar a los vivos a caminar hacia el pasto alto donde el suelo cae repentinamente, un paso equivocado y la persona se hundiría sin remedio, a pesar de ello, al menos de acuerdo a los registros, nadie ha perdido la vida en el pantano.

Hay muchos eventos extraños que parecen existir a lo largo de la costa del lago Winnipeg, y Nes parece ser solo otro eslabón en la larga cadena anómala en el área de Manitoba. Otras extrañas ocurrencias involucran luces que flotan en los cielos cerca del cementerio y sobre el lago, así como el avistamiento recurrente de una mujer vestida de blanco que parece vagar por la costa y desaparecer cuando los testigos se acercan demasiado.

¿Alguien se animaría a visitar el lugar?