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La Hora Muerta Empieza

Las almas del purgatorio han hablado

8 abril, 2019

Siempre nos han dicho que había que rezar por las almas del purgatorio. Quizás no se entienda el motivo pero cuando visitas el museo de las almas del purgatorio en la Iglesia del Sagrado Corazón del Sufragio, la única de estilo neogótico en Roma, uno se da cuenta, del porque ellas necesitan nuestras oraciones .

Ni bien ingresas en la iglesia impresiona la atmósfera medieval. A pesar de estar en una zona bastante céntrica, reina el silencio. Y al lado de la sacristía, podemos visitar el museo de las almas.

Una de las imágenes que más llaman la atención es justo la que apareció tras un incendio propagado en la capilla de la Virgen del Rosario y cuando el fuego ya se había apagado el padre Victor Jouet aseguró ver en la pared, detrás del altar, un rostro con rasgos humanos. Tenía la expresión de una cara triste y melancólica, y que quedó plasmada por las llamas.

El rostro con rasgos humanos

El padre llegó a la conclusión de que el difunto era un condenado del Purgatorio y quería ponerse en contacto con los vivos. Impresionado por lo sucedido decidió buscar documentos y pruebas relacionadas con las almas penantes.

Investigó tanto y al final llegó a una conclusión, que los muertos condenados en el Purgatorio piden oraciones y misas de sufragio a los vivos para aliviar o acortar sus penas. Estas almas aunque si fueron buenos en vida, siempre se tiene alguna “mancha” y es por esto que se necesita el Purgatorio.

En el museo están catalogadas cada una de las manifestaciones que el museo conserva con sus respectivas historias. Al leerlos resultará bastante estremecedor, por ejemplo:

  • La mano impresa en unas páginas de un libro de oraciones.
  • Las huellas quemadas en una túnica y camisa de la venerable madre Isabella Fornari, abadesa de las Clarisas de Todi del 1731.
  • La funda de la almohada con la impresión quemada del alma de una monja muerta de tuberculosis en 1984 que se apareció a una de sus hermanas para convencerla de rezar por su salvación.
  • Las huellas dejadas por una mujer en el gorro de noche de su esposo. Ella le pedía oraciones para pasar más rápido al paraíso.
  • Los billetes dejados por el espíritu de un sacerdote en el 1920 en el monasterio de San Leonardo en Montefalco, para pedir una misa para él mismo.
  • Pero la impronta más nítida es la de Giuseppe Leleux di Wodecq, una quemadura impresa en una manga de la madre muerta en el 1762 y que apareció en el 1789, reprochando a su hijo por la vida desordenada que llevaba y por haberla olvidado en sus oraciones. Esto hizo que se acercara enseguida a la Iglesia cambiando su vida y hasta muriendo en santidad.

Entonces, si tienes a un ser querido fallecido, nunca olvides orar por él o ella eso ayudará a que pase más rápido al paraíso.