Las Caras de Bélmez, un inaudito y fantástico misterio en España

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Un caso paranormal que dejó perplejos a cientos de personas alrededor del mundo, un hogar que parecía reflejar los rostros de los muertos y es que Cuando María Gómez Pereira, residente de Bélmez, notó una mancha en el suelo de su cocina un día de agosto del año 1971, no tenía idea que su caso se convertiría en uno de los fenómenos paranormales más fascinantes y mejor documentados de todo el siglo XX, “Los rostros de Bélmez”.

Sin ninguna causa aparente, la mancha comenzó a moldearse por un tiempo hasta que finalmente se formó en un rostro, aterrorizada por el hecho, María intentó quitarla varias veces frotando vigorosamente, sin embargo, todos sus esfuerzos demostraron ser inútiles, por lo que pidió la ayuda de su esposo (Juan) y su hijo (Miguel).

La solución planteada por Juan fue mucho más definitiva que una profunda limpieza. Junto a su hijo, sacó esa parte del suelo con una piqueta y cimentó uno nuevo en su lugar. Esto aparentemente fue la solución, ya que por alrededor de una semana todo parecía haber vuelto a la normalidad, pero el rostro volvió a aparecer.

Ante esta situación, los Pereira no querían rendirse y querían deshacerse de la escalofriante mancha, mientras tanto, los chismes locales de alguna manera comenzaron a extenderse rápidamente entre la pequeña población de la ciudad española. Cuando el alcalde se enteró del “rostro de Bélmez”, como se le apodó, tomó medidas para asegurarse de que la imagen no se destruyera. En su lugar, lo removieron cuidadosamente para estudiarlo. La familia, por su parte, solicitó al consejo local cualquier ayuda de la que pudieran disponer.

Cuando los topógrafos llegaron a la propiedad, se tomó la decisión de excavar la cocina. En ese momento, esa fue la única solución que se les ocurrió para averiguar el origen del rostro. No les llevó mucho tiempo a los trabajadores hallar una pista potencial de lo que podría estar causando dicha misteriosa formación.

Enterrados casi 10 pies debajo del piso de la cocina había algunos esqueletos. Algunos de estos no tenían cabezas. Antes de que todos estos esqueletos fueran enterrados nuevamente en un cementerio católico, los rostros de Bélmez fueron probados y fechados alrededor de 700 años. El agujero que quedaba se rellenó y se moldeó un nuevo piso en concreto.

Al parecer todo había terminado, o al menos eso creían. Pasaron un par de semanas hasta que apareció otra cara, una diferente a la anterior, y aunque las cosas fueron diferentes esta vez, esta vez, en lugar de una sola cara aparecieron múltiples rostros aparecieron en el suelo. Una cara se mostraba prominente en el piso de cemento para luego ser reemplazada por otra.

Algunas veces esta regeneración ocurría en tan solo horas y se mostraban además rostros de mujeres y niños, al parecer las acciones llevadas a cabo para “solucionar el problema” había empeorado la situación. Esta vez, la noticia traspasó la ciudad y se convirtió en internacional, llegando incluso a Alemania, a los oídos del famoso investigador paranormal Dr. Hans Bender. Fue él quien citó esta actividad como el caso más importante del siglo.

Desde el principio, todo lo que los Pereira querían hacer era deshacerse de las apariciones que se habían apoderado de sus vidas y es que cientos de visitantes acudían a la famosa casa, entre estudiantes, investigadores, sacerdotes, policías e incluso escépticos, todos querían ver por sí mismos el inexplicable fenómeno.

LAS INVESTIGACIONES LLEVADAS A CABO

Se lanzó una investigación a gran escala. Las muestras del concreto utilizado fueron enviadas a un instituto para su análisis, sin embargo no se pudo hallar evidencia alguna de pigmentos, colorantes o pinturas que se pudieron haber utilizado, lo que descartó que se tratase de un engaño por parte de la familia. El resto del piso se fotografió en secciones y la puerta y ventanas se sellaron con cera.

Un equipo de televisión alemana filmó todas las medidas de precaución que se llevaron a cabo junto a los dignatarios locales que también asistieron. Satisfechos de que nadie pueda manipular la escena sin ser detectado, dejaron la cocina y nadie ingresó por 3 meses. Cuando oficialmente abrieron la cocina, las Caras de Bélmez se habían movido y transformado.

TEORÍAS LANZADAS EN UN INTENTO DE EXPLICAR LO QUE OCURRÍA

En un intento de averiguar qué estaba ocurriendo, y como al parecer los rostros no mostraban restos de ningún tipo de pintura, se comenzó a pensar en algo más extraño. Quizás los rostros se podían estar formando a través de una habilidad psicoquinética, el cual le permitía a una persona proyectar imágenes sobre una superficie, ya sea deliberada o accidentalmente. Para que este sea el caso, entonces la principal sospechosa sería María Pereira.

Los estudios de los rostros hechos por académicos hicieron notas de que muchas de las expresiones reflejadas en el suelo eran parecidas a las de María. Otra pista usada contra ella fue el hecho de que las caras tendían a aparecer mientras la mujer estaba presente. Cuando ella estaba fuera de la casa, la actividad disminuía. La mañana del 3 de febrero del año 2004 se produjo un argumento en contra de esta propuesta. Por desgracia, María Pereira falleció.

¿Y qué ocurrió con las caras de Bélmez? Continuaron apareciendo en el suelo de la cocina, como muestra, para muchos, que María no era la responsable de las apariciones. Quedando los hechos nuevamente como un fantástico enigma.

Hoy en día los escépticos aún arrojan diversas teorías para explicar el fenómeno, aunque ninguna parece explicar con éxito lo que ocurre en la famosa casa en España y sus rostros.

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