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Opiniones divididas, un grupo de científicos propone sacrificar a los hipopótamos de Pablo Escobar

4 marzo, 2021

Un grupo de hipopótamos originalmente importados por Pablo Escobar a su zoológico privado hace décadas se ha multiplicado y, según los científicos, ahora se está extendiendo por una de las principales vías fluviales del país: el río Magdalena. El mes pasado, un estudio publicado en la revista “Biological Conservation” dijo que sacrificar a los animales era la única forma de mitigar su impacto ambiental.

“Es obvio que sentimos pena por estos animales, pero como científicos debemos ser honestos”, dijo a la BBC la bióloga colombiana Nataly Castelblanco, una de las autoras del estudio. “Los hipopótamos son una especie invasora en Colombia y si no matamos a una parte de su población ahora, la situación podría estar fuera de control en solo 10 o 20 años”.

El surgimiento de los llamados “hipopótamos de la cocaína” comenzó en el año 1993 después de que las autoridades acabaran con la vida de Pablo Escobar y se apoderaran de su finca de lujo, la Hacienda Nápoles, a unos 250 kilómetros al noroeste de la capital, Bogotá. Los animales encontrados allí fueron distribuidos a los zoológicos de todo el país, pero no a los hipopótamos. “Logísticamente era difícil moverlos, por lo que las autoridades simplemente los dejaron allí, probablemente pensando que los animales morirían”, dijo la Sra. Castelblanco. En cambio, prosperaron.

A lo largo de los años, los científicos han tratado de calcular cuántos hipopótamos viven en las vías fluviales de Colombia, con estimaciones que oscilan entre 80 y 120 animales. “Es la manada de hipopótamos más grande fuera de África, que es su región natal”, dijo el veterinario y conservacionista Carlos Valderrama.

Se proyecta que los números solo aumentarán. Castelblanco y sus compañeros dicen que la población llegará a más de 1.400 especímenes a partir del 2034 si no se llevan a cabo los sacrificios sugeridos, todos ellos descendientes del grupo original de un macho y tres hembras. En el estudio, previeron un escenario ideal en el que 30 animales deben ser sacrificados o castrados cada año para evitar que eso suceda. La Sra. Castelblanco explica que los “hipopótamos de la cocaína” han aprovechado una oportunidad evolutiva. No tienen depredadores naturales en América del Sur, lo que significa que pueden reproducirse con mucha más facilidad. El clima también ayuda: en África, la población está en parte controlada por sequías que no ocurren en Colombia. De hecho, las condiciones en su hogar sudamericano parecen tan ideales para los hipopótamos que los estudios muestran que comienzan a reproducirse a edades más tempranas, dijo.

Los científicos que estudian el impacto ambiental de los hipopótamos creen que podrían afectar el ecosistema local de varias maneras: desde el desplazamiento de especies nativas que ya están en peligro de extinción, como el manatí, hasta la alteración de la composición química de las vías fluviales, lo que podría poner en peligro la pesca, aunque otros estudios sugieren que también podrían ayudar al medio ambiente.

“Los hipopótamos se están extendiendo por la cuenca hidrográfica más grande de Colombia, de la cual miles de personas se ganan la vida”, dijo el biólogo. “Ha habido avistamientos de hipopótamos hasta 370 kilómetros de la Hacienda Nápoles”.

ES COMO ESTAR EN UNA PELÍCULA DE JURASSIC PARK

Este no es el primer grupo de científicos que pide un sacrificio. Pero algunos expertos se oponen a la idea. Enrique Ordoñez, biólogo de la Universidad Nacional de Colombia, dijo que los hipopótamos ofrecen la esperanza de preservar el número mundial de hipopótamos. Son consideradas una especie vulnerable por la ONG como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Un programa de esterilización sería una mejor manera de controlar su población, le dijo a la CNN. Pero tales procedimientos están lejos de ser simples, o baratos, y Carlos Valderrama tiene experiencia en esto. En el 2009, realizó una castración de uno de estos hipopótamos (macho) como parte de un experimento para estudiar opciones para controlar la creciente población.

“Estamos hablando de un animal que puede pesar cinco toneladas y ser muy agresivo”, dijo Valderrama. “Aunque habíamos sedado al animal, casi volcó la grúa que estábamos usando para ayudar con el procedimiento. Era como estar con un dinosaurio en una película de Jurassic Park”.

El veterinario dijo que la lección principal del experimento fue que la castración por sí sola simplemente no era una opción, especialmente considerando el costo de la misma. Las estadísticas oficiales del gobierno muestran que solo cuatro animales se sometieron a esterilización entre 2011 y 2019.

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“Muchos de estos hipopótamos viven en estado salvaje. Simplemente no es posible alcanzarlos a todos fácilmente. Mientras tanto, seguirán reproduciéndose“, dijo Valderrama. Entonces, ¿qué impide que las autoridades tomen medidas más drásticas? La respuesta corta: opinión pública. Luego de que los medios colombianos informaran sobre el estudio, la bióloga Nataly Castelblanco comenzó a recibir ofensas y amenazas de muerte. “Algunas personas en Colombia pueden enojarse mucho cuando hablan de los hipopótamos”, dijo. “La gente tiende a entender mucho más sobre las especies invasoras cuando hablamos de plantas o criaturas más pequeñas, en lugar de un mamífero masivo que muchos pueden encontrar lindo”. Los hipopótamos también son peligrosos y con frecuencia aparecen en las listas de los animales más mortíferos del mundo. En 2016, la BBC informó que sus ataques matan al menos a 500 personas al año en África.

No ha habido víctimas mortales en Colombia, pero en mayo pasado los medios locales informaron que un trabajador agrícola resultó gravemente herido por un hipopótamo en un pueblo cercano a la Hacienda Nápoles. Aun así, hubo una protesta pública masiva cuando los soldados del ejército colombiano mataron a tiros al hipopótamo Pepe en el año 2009, después de que se considerara una amenaza para las comunidades locales. Fue suficiente para llevar a las autoridades a proteger legalmente a los hipopótamos, lo que es un obstáculo para cualquier plan de sacrificarlos.

David Echeverri, biólogo que trabaja para la agencia ambiental colombiana Conare, admite que la opinión pública está obstaculizando los esfuerzos. Mencionó que ya se había hablado de un sacrificio, pero que era poco probable que se mataran hipopótamos pronto. “Es un tema que polariza a la gente”, dijo, “por eso tenemos que seguir buscando otras soluciones”.