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La Hora Muerta Empieza

Starlite: El misterioso material que no podía ser quemado

16 febrero, 2019

Imagina todas las utilidades que se le podría dar a un material que podría resistir temperaturas de 100, 000 grados centígrados. Esa es la temperatura de la superficie del sol o la explosión de una bomba nuclear. Un hombre de nombre Maurice Ward hizo precisamente eso en el año 1986. Su invento de un plástico especial que podría soportar incluso un destello nuclear que, de otra forma, derretiría una pieza gruesa de acero en el laboratorio. La nieta de Ward, nombró el producto Starlite. El problema es que aquella maravillosa creación nunca llegó al mercado. De hecho, se mantuvo la fórmula en un lugar tan cerrado que cuando Maurice falleció en el año 2011, los misterios del material Starlite murieron con él.

Los científicos casi siempre han logrado identificar problemas y encontrar formas ingeniosas para superarlos. Maurice Ward, sin embargo, no era un científico. Era un simple peluquero de Hartlepool en Yorkshire, Inglaterra, que quería hacer del mundo un lugar mejor y más seguro. Su inspiración surgió de la tragedia. En el año 1985, 55 personas perdieron la vida a bordo de un avión debido a un incendio durante el despegue. Pero, no fue el calor o las llamas lo que acabó con tantas víctimas. Habían inhalado humos tóxicos, un problema que Maurice identificó, siguiendo con el paso de encontrar una respuesta.

Como peluquero, Maurice había ganado renombre local. Había pasado muchos años aprendiendo a diseñar y mezclar sus propios tintes para el cabello. Con su esposa, Eileen, y sus cuatro hijas, dirigía un salón que era inmensamente popular, y los clientes acudían en masa. El peluquero nunca había asistido a la universidad, ni tenía ninguna formación formal en química.

Una cosa llevó a la otra cuando Ward, el hábil hombre de negocios adquirió una máquina engorrosa que desarrollaba secciones de plástico y ocupaba mucho espacio dentro de su fábrica. Casi inmediatamente comenzó a encargarse de él. Cuanto más probaba su nuevo juguete, más perdía su pasión por la peluquería, sin embargo, al final, terminó con una máquina fallida que era poco más que chatarra. Ward lo guardó y lo olvidó todo hasta que vio un informe de noticias en el año 1985 sobre el avión British Airtours que sufrió un incendio en un motor y que costó la vida de 55 personas.

Maurice estaba tan conmocionado por esta tragedia que se dispuso a ver si podía crear una sustancia que pudiera soportar el intenso calor sin producir humo o gases tóxicos. Se dedicó a su trabajo, casi consumido por él, y finalmente descubrió una fórmula, y aunque Ward se negó a responder cualquier pregunta sobre cómo se diseñó “Starlite”, sí reveló ciertos secretos al respecto.

La misteriosa sustancia se basaba en una combinación de 21 polímeros y copolímeros con algunas sustancias agregadas. De esta forma, Starlite podría fácilmente soportar temperaturas más allá de la imaginación sin emitir humos tóxicos.

La noticia del revolucionario material llegó a los productores de la BBC, “Tomorrow’s World” y en marzo del año 1990, el espectáculo demostró la creación en acción. Aplicaron Starlite a un huevo el cual luego fue expuesto a un soplete de oxiacetileno a 1200 grados Celsius, increíblemente, la llama no le hacía ningún daño, y no solo no se quemó la cáscara del huevo, sino que la yema dentro aún estaba cruda incluso después de la intensa exposición de cinco minutos. El presentador del programa, Peter Macann, apagó el fuego, cogió el huevo con la mano y lo quebró frente a la atónita mirada de los espectadores, ese día se demostró cómo aquel material era altamente eficaz como barrera contra el calor.

Un artículo que apareció en el “International Defense Review” en el año 1993 informó que se realizaron pruebas adicionales en el Royal Signals and Radar Establishement (RSRE) en Malvern. Starlite fue bombardeada con láseres que tenían capacidad de quemar incluso los polímeros más duros. Cuando se completó la prueba, Starlite mostró muy pocos signos de daño. Había pozos pequeños no más anchos que el diámetro del rayo láser en la superficie, pero no había indicios de fusión.

El profesor Keith Lewis, quien estuvo a cargo de esta última serie de pruebas, concluyó que el Starlite tenía propiedades únicas que parecían ser totalmente diferentes de otras barreras térmicas que estaban disponibles en ese momento. Como la mayoría de los otros científicos, no tenía idea de cómo funcionaba realmente Starlite.

Ahora que Starlite se había convertido en una gran noticia, el teléfono de Ward no dejaba de sonar. La enorme cantidad de inversores potenciales fue abrumadora. Sin embargo, él estaba decidido a mantener su fórmula en secreto e incluso se resistió a patentarla. Cualquier oferta para recibir una muestra se hallaban con un contundente “no”.

La NASA, BAE y Boeing, no estaban dispuestos a complacer todas las peticiones exigidas por Ward y otras innumerables organizaciones y contratistas solo llegaron hasta cierto punto con las negociaciones, pero ninguna logró un acuerdo concreto.

Maurice Ward falleció en el año 2011 sin solicitar una patente. Afirmó que algunos miembros de su familia inmediata estaban al tanto de la fórmula, pero nunca ha habido confirmaciones o negociaciones al respecto. Maurice se llevó su secreto a la tumba, a pesar de ello, hay algunos que creen que Starlite aún podría hacer su aparición en el mundo corporativo en los próximos años. Veremos.